¿Qué es ansiedad?
La ansiedad es una emoción normal. Forma parte del sistema de defensa de nuestro cuerpo y de nuestro cerebro. Aparece cuando sentimos una amenaza, un desafío o simplemente una situación incierta. Podemos verla como una «alarma interna» que nos dice: «¡Prepárate, algo podría salir mal!». Esta alarma activa al cuerpo: acelera el corazón, nos pone en alerta, tensa los músculos. Todo eso es útil si realmente estamos en peligro (como al cruzar la calle sin mirar), pero cuando se activa sin una amenaza real (por ejemplo, antes de una presentación, una conversación difícil o incluso sin motivo aparente), puede convertirse en un problema.
¿Cómo se siente la ansiedad?
La ansiedad no se ve, pero se siente mucho. Cada persona puede experimentarla de forma distinta, pero algunos síntomas son:
- Sensación de nervios o inquietud.
- Palpitaciones o presión en el pecho.
- Dificultad para respirar.
- Pensamientos repetitivos o negativos.
- Sudoración, temblores o mareo.
- Sensación de que «algo malo va a pasar»
En niños, puede verse como llanto, berrinches, dolor de barriga o rechazo a ir al colegio.
En adolescentes, a veces se disfraza como irritabilidad, aislamiento o problemas de concentración.
En adultos, puede confundirse con agotamiento, insomnio o necesidad de control.
¿Es siempre algo malo?
No. La ansiedad no siempre es negativa. De hecho, una pequeña dosis puede ser útil. Nos motiva a prepararnos, estudiar, tomar precauciones o estar atentos. El problema aparece cuando:
- La ansiedad es desproporcionada a la situación.
- Dura mucho tiempo.
- Aparece sin causa clara.
- Interfiere con la vida diaria (trabajo, colegio, relaciones, sueño…)
En esos casos, hablamos de un trastorno de ansiedad que requiere atención profesional.
Herramientas para manejar la ansiedad
Niños
- Técnica del dragón: Inhalar profundo por la nariz y exhalar fuerte por la boca, como si fueran un dragón sacando fuego. Respirar ayuda a calmar el cuerpo.
- Crear un frasco de la calma: Llena un frasco con agua, brillantina y pegamento. Cuando lo agitan, deben observar cómo la brillantina baja lentamente. Eso ayuda a calmar la mente.
- Cuentos y libros son emociones: Libros como “El monstruo de colores” ayudan a identificar y nombrar emociones.
Adolescentes
- Técnica 5-4-3-2-1: Identificar: 5 cosas que pueden ver, 4 que pueden tocar, 3 que pueden oír, 2 que puede oler, 1 que pueden saborear.
- Escribir sin filtro: Un cuaderno para soltar lo que sienten, sin pensar en cómo suena ni en si está “bien o mal”. Escribir nos ayuda a liberar la mente.
- Visualización de Lugar Seguro: Ideal para calmar la mente en momentos de ansiedad social o anticipatoria. Cierra los ojos e imagina un lugar donde te sientas completamente en paz. Visualiza detalles: colores, olores, sonidos. Permanece allí mentalmente por 1-2 minutos.
Adultos
- Respiración 4-7-8: Técnica sencilla: inhala por 4 segundos, retén la respiración 7 segundos y exhala durante 8. Repítelo 4 veces. Es como un “reinicio” para el sistema nervioso.
- Agenda de preocupaciones: Anota todo lo que te preocupa, y fija un momento del día para pensar en eso. El resto del día, vuelve al presente. ¡Esto te ayudará a reducir tus rumiaciones!.
- Desafío de pensamiento automático: Ideal para racionalizar lo que estás pensando. Cómo hacerlo: Hazte estas preguntas:
- ¿Qué evidencia tengo de que esto es cierto?
- ¿Estoy exagerando?
- ¿Qué le diría a un amigo si pensara esto?
¿Cómo buscar ayuda profesional?
Busca apoyo psicológico si:
- La ansiedad te impide dormir, estudiar, trabajar o disfrutar.
- Se manifiesta con ataques de pánico frecuentes.
- Te hace evitar lugares o situaciones importantes.
- Te sientes atrapado en tus pensamientos.
Hablar con un profesional de salud mental es una buena herramienta. La ansiedad tiene tratamiento,
y no tienes que enfrentarlo solo.
















